Una historia de vida diferente. EL ‘MONO’ CORONEL: DE LA AMISTAD CON LOS ALSOGARAY A LA MILITANCIA COMUNISTA.

"Mono" Coronel

“Mono” Coronel

En febrero de 1961 llegó por primera vez a Rawson. Desde hacía unos meses estaba de novio con una chica de este lugar. La había conocido por casualidad en Comodoro Rivadavia, donde estaba radicado atraído con el “boom” petrolero de aquellos años. Por entonces su sobrenombre era “Castro” por el uso de una abundante barba que lo asemejaba al líder cubano.

Estuvo a punto a irse a Libia (África) pero el amor pudo más y prefirió quedarse en una pequeña capital patagónica con su esposa Lidia Rocamora. Su vida tuvo así un cambio total. Atrás quedaron, definitivamente, sus vivencias de infancia en un pequeñísimo pueblo bonaerense, su llegada a Valentín Alsina con sus primeros bailes juveniles y el posterior trabajo como mozo de un famoso restaurante del Barrio Norte de Buenos Aires.

En Rawson comenzó de abajo. Tuvo una inicial militancia peronista. Su relación con Angel Bel lo introdujo en el Partido Comunista. Su compromiso lo llevó a la cárcel en el tiempo dictatorial. Protagonizó diferentes emprendimientos comerciales. El último fue en la confitería de la Terminal de Ómnibus. En julio pasado cumplió 75 años y sigue bailando tangos.

Noel Nicolás Coronel nació “en un pueblito muy chiquito, ubicado exactamente a 40 kilómetros de 25 de Mayo, una ciudad perteneciente al partido del mismo nombre, en el centro de la Provincia de Buenos Aires. El pueblo se llama Valdés y tiene 700 habitantes. “Me fui a Buenos Aires muy jovencito, a los 13 años. Exactamente a la zona de Valentín Alsina. Allí trabajé dos años en un bar. A los 15 años pasé a la Capital Federal, a trabajar de mozo en un restaurante de categoría ubicado en Las Heras y Pereyra Lucena, pleno Barrio Norte”.

Mozo exclusivo

En su casa de Playa Unión, el “Mono”, como se lo conoce desde siempre en Rawson, sigue desgranando su historia personal. “En aquel restaurante atendí al tristemente célebre  Álvaro Alsogaray con quien tuve mucha confianza. Estoy hablando de los años 1957 y 1958. Era asiduo concurrente con toda su familia, incluidos sus hijos Alvarito y María Julia. Me había hecho tan amigo de la familia que se habían convertido en mis clientes exclusivos.  Una vez me invitaron a que me fuera con ellos, para trabajar de chófer, cuando a él lo pusieron de Ministro de Economía”.

“Otro que me quiso llevar fue Jorge Gainza Paz. En ese tiempo era Jefe de Fotografía del diario La Prensa. Arturo Frondizi también iba a ese restaurante. Para mí era el Flaco. Hizo toda su campaña presidencial por aquel año. Otros que iban eran los petroleros yanquis. El restaurante estaba a media cuadra del Automóvil Club Argentino.  La propina de todos los días alcanzaba con ellos sumas impensadas”.

En los pozos petroleros

Por su hermano mayor se enteró de lo que estaba pasando en Comodoro Rivadavia con la explotación petrolera. “Al final me vine solo, como peludo de regalo Anduve al principio a las vueltas. Primero trabajé de mozo en el Hotel España, pero sólo un mes y medio, mientras hacía los trámites para entrar a una empresa petrolera. En aquella época lo hice en la “Loft and  Brothers” de Caracas”. Su primera función fue como peón hasta que se animó a tareas más arriesgadas.

En Comodoro Rivadavia su destino se cruzaría, sin embargo, con Lidia Rocamora. “Ella fue a pasear y la conocí allá. Un verano vine a Rawson. Fue en febrero del año 1961. Por entonces con tres compañeros más teníamos un proyecto para irnos a Libia (Africa), a trabajar en el petróleo”.

Nueva vida

La muerte de su suegro aceleró la decisión de radicarse en Rawson. Tras rechazar varios ofrecimientos y pedidos, “al final igual renuncié para venir a ganar 2.000 pesos. Entré en la empresa textil Prenyl por intermedio de Vicente Murano que era el encargado de tomar personal. Estaban haciendo los cimientos y me tomaron como encargado de pañol”.

Una huelga grande  lo condujo hacia la militancia, primero como delegado gremial. Su cesantía, sin embargo, desembocó al final en una diversificada pero obligada vida como mozo y responsable de diversos emprendimientos comerciales, que incluyó, entre otros, el bar Roselli, el local del Club Germinal que estaba en la actual Asociación Italiana, un autoservice en Trelew, un almacén y carnicería, un bar, una tienda y una chacra de siete hectáreas sobre la ruta 7  en la que se dedicó a la producción de pollos y porcinos en Rawson.

“A la terminal de ómnibus (su última posta comercial) llegué en 1999. Tenía la carnicería frente al Banco de la Nación hasta que la cierro y a los diez días abrí la confitería. Hace tres años se le dejé a mi hijo”, contó Coronel.

Obrerista de alma

“Mi militancia política comenzó en Rawson. Comencé en la Juventud Peronista. Llegué  a ser presidente de ese sector. Estoy hablando de cuando se eligió a Raúl Riobó como gobernador de la provincia. Nunca pudo asumir. Después seguí un tiempo más con muchas disidencias con la dirigencia. Yo era obrerista de alma”.

Elbio Angel Bel

Elvio Angel Bel

En su vida apareció el maestro Elvio Angel Bel. “Se conectó conmigo. Ya estaba como delegado gremial en Prenyl. Empezamos a hablar y encontré lo que yo quería. Me sentí identificado con ese pensamiento y me fui al Partido Comunista”. Esa militancia lo llevaría a entablar relación los prisioneros de la Unidad 6, entre ellos el dirigente Agustín Tosco.

1982 y un reclamo público por Elvio Angel Bel

1982 y un reclamo público por Elvio Angel Bel

Con el golpe militar de 1976 y el secuestro de Angel Bel, “me levantaron también a mí. Vienen a secuestrarme y no pueden. Me piden la detención. La Policía me lleva a Trelew y después a la Base Zar. Ahí me tienen unos diez días, con capuchas y vendado. Me interrogan pero ya estaba blanqueado, lo cual fue una salvación”.

Tosco en Playa Unión

El Regional del 19 de septiembre de 1982. Una muestra de su militancia de siempre.

El Regional del 19 de septiembre de 1982. Una muestra de su militancia de siempre.

“Militaba en el Partido Comunista junto con Elvio Angel Bel. Mi abogado era Mario Abel Amaya, una excelente persona con quien tuve muy buena relación. Mi residencia en Rawson hizo que me convirtiera en una referencia para varios presos políticos en la Unidad 6 en los últimos años de la década del ‘60. Entre ellos estuvo Agustín Tosco”, memora a cuatro décadas de aquellos episodios.

“Entonces no tenía una significación especial para mí. Era una tarea solidaria más de la militancia. De la misma manera recibía a compañeros desconocidos que venían a visitar a sus familiares. Había de todo un poco: de mi partido, radicales, peronistas, sin distingos con nadie. Con Tosco lo único que hacía era recibir las cartas dirigidas a él. En pocas oportunidades las llevé personalmente a la cárcel. La mayoría de las veces se las daba a Amaya o al mismo Bel que era su apoderado e iban a verlo casi todos los días”.

Agustín Tosco

Agustín Tosco

Agustín Tosco sabía su responsabilidad como correo legal. “Por eso cuando lo liberaron se vino directamente a mi casa. Los días de la fuga y la masacre de agosto de 1972 ya habían pasado. Se presentó en Conesa 251. Era un gringo grandote, muy bien plantado, erguido y con una prestancia muy especial. Conversamos un pequeño rato y dimos una vuelta por Rawson. Después arrancamos para Playa Unión. El camino, en aquel tiempo, era poco más que una huella, con muchas partes rotas. Las casas llegaban escasamente hasta donde estuvo la confitería “El Álamo”. Allí dimos la vuelta y paramos un rato. Agustín Tosco se bajó del auto y se acercó al mar”.

“No recuerdo la época del año pero creo que fue en invierno. Luego lo acerqué a Trelew para contactarlo con Angel Bel. Se organizó un acto y conferencia de prensa en el local de Socino, cerca del puente sobre el río Chubut para el otro día. Estuvieron el doctor Mario Abel Amaya, Atilio Viglione, Jorge López. Agustín Tosco hizo un discurso con una fuerza increíble. Para nada necesitaba micrófono. Su alocución tenía una vehemencia que levantaba cualquier ánimo. El salón se llenó. Calculo que había más de cien personas. Para  ese tiempo era muchísimo. Después ya perdí todo contacto con él. Ahí ya quedó en manos de Bel y Amaya. Durmió en Trelew y al otro día partió para Córdoba”.

“Agustín Tosco estuvo dos veces preso en Rawson. Y esta fue la última. Para mí fue un personaje único en la esfera sindical. La fuerza que mostraba, su llegada al obrero, fueron características de un líder total, que iba a la cabeza de todos. A esta altura ya no se dan ni se darán más dirigentes de este tipo. Fue un pensante, con una visión increíble”, se entusiasma hoy el entrevistado.

Noel Nicolás Coronel

Noel Nicolás Coronel

Sus hijos se llaman Silvia y Marcelo y le han dado varios nietos. Atesora recuerdos de una vida intensa. Sigue bailando tangos. No han cambiado sus ideales de justicia y de defensa de los más olvidados. La permanencia de su pensamiento y conducta humana es motivo de unánime reconocimiento. Ha sido y es siempre elogiado por ese motivo. Se lo conoce como el “Mono”. En Rawson, la ciudad que adoptó hace más de cincuenta años, es suficiente.

 

(Texto publicado en Semanario “Rawson Visión”, en noviembre de 2015)

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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