“Confiamos en tener el servicio de gas natural en el próximo invierno”. EL SUEÑO DE LOS VECINOS DEL BARRIO RURAL “ALDEA CASA BLANCA”

Aldea Casa Blanca (1)Desde la ruta provincial N° 7 y hacia el río Chubut, se observan las casas que se suceden a lo lejos, justo en la mitad del camino que une Rawson con Trelew. Un cartel identifica el ingreso de tierra que lleva al pequeño conglomerado donde se esconden luchas cotidianas, proyectos  y sueños de un grupo de pobladores que también son parte de la capital de la provincia. El área tiene una larga y rica historia. Esforzadas familias trabajaron allí la tierra por décadas. Esperaron siempre, como muchas otras, que se acordaran de sus necesidades más urgentes para seguir con sus diarias labores, las que heredaron de sus mayores. En las proximidades estuvo la histórica Escuela Mixta Nacional N° 3, a la que concurrieron los chicos de las familias de chacras del viejo Rawson.

Alrededor de cincuenta familias estables residen en la actualidad en el lugar. Se estima en 124 el número de vecinos permanentes. El área tuvo una reactivación significativa en los últimos quince años. El asentamiento de nueva gente se fue sumando a la ya radicada y se acentuaron las urgencias, especialmente la provisión de servicios básicos. El trabajo conjunto fue sumando esfuerzos y realizaciones hasta la actualidad. Primero llegó el agua potable después fue el turno de la electricidad. El sueño pendiente, sin embargo, es la llegada del gas natural.

Los vecinos del barrio “Aldea Casa Blanca” tuvieron en los últimos días un anuncio esperanzador: el inminente comienzo de los trabajos que la posibilitarán hacer realidad otra vieja aspiración: la conexión y llegada de calefacción de ese origen a sus viviendas.

De todas estas cuestiones hablaron con el semanario RAWSON VISIÓN: de sus logros y de los sueños demorados. Lo hicieron a través de Elizabeth Molina y Nicolás Blanco, (foto) presidente y vicepresidente, de la asociación barrial que los agrupa para avanzar en los proyectos pendientes.

Proyecto pendiente

Barrio Aldea Casa Blanca (2)“El proyecto del gas viene desde año 2001. La gente de chacras nos acercó el tema a quienes llegamos luego, con todos los movimientos y gestiones realizadas. Nosotros lo retomamos y avanzamos desde la gestión anterior, durante los últimos siete u ocho años. El proyecto ya está aprobado. El gobernador (Martín Buzzi) mandó sus funcionarios. También vino la intendente Rossana Artero. De ellos tuvimos una muy buena respuesta. Ya está firmado el convenio con la provincia y también la addenda con el municipio. Algunas cuestiones administrativas demoraron el tema pero esta última semana estuvimos con la intendente y se comprometió que en 20 días, aproximadamente, comenzarán con la obra, en forma palalela a la del Barrio Gregorio Mayo, que también está esperando”.

Elizabeth sintetiza de esa manera las últimas novedades y expresa su felicidad por esta respuesta, “confiando plenamente tanto en el gobernador Buzzi como en quien nos transmitió la buena nueva”, dice.

“El invierno se hace sentir acá, especialmente para quienes tienen hijos. Por eso nos alegra este anuncio que nos posibilitará acceder a un servicio esencial en el próximo año”, agrega.

Avances

A partir de 2007 el movimiento se reactivó en este espacio rural de Rawson. “Algunos ya tenían lotes comprados pero la falta de servicios impedía las radicaciones. Yo llegué en el 2008. El barrio aún no los tenía. El agua para la construcción la tuvimos que tomar directamente del canal. Nos fuimos juntando con los restantes vecinos hasta lograr una primera comisión provisoria para empezar a trabajar, sobre todo por aquella carencia principal. Por aquel año ya había entre cinco y seis familias y no tenían electricidad ni agua potable. El servicio de luz era precario que se tomaba de lo de don Juan Teodoroff, hijo de los primeros residentes en nuestro sector. Era muy complicado y provisorio. Todo el tiempo la gente se quedaba sin electricidad”, recuerda Elizabeth.

“Aquí había pobladores antiguos como los integrantes de las familias Teodoroff, Hughes o de la señora María Palermo, que han vivido siempre en la zona de chacras, dedicados al trabajo de la tierra”.

“Primero llegó el agua potable. Al poquito tiempo tuvimos la luz, en una buena organización con la Cooperativa de Servicios Públicos, con elaboración del proyecto previo y el presupuesto correspondiente. En su momento salía 700.000 pesos y toda la obra fue pagada con el esfuerzo de los mismos vecinos. No hubo aportes de la municipalidad ni de la provincia”

La presidente de la comisión vecinal explica que igual ocurrió con la tramitación de la ordenanza para la regularización de la propiedad de las tierras. “Hoy todos pueden escriturar y quienes estén en regla pueden obtener el título de propiedad. Dejamos de estar en el aire. Toda la gestión de mensuras y trámites se pagaron con el bolsillo de los vecinos. Los impuestos sí los pagamos en la Municipalidad de Rawson”.

Viejas familias

Nicolás Blanco tiene una pequeña empresa familiar y para cumplir una ilusión en su momento apostó también al sector, tras vender una chacra en Gaiman. “Siempre quise a Rawson y comparto la confianza en las respuestas brindadas a las solicitudes efectuadas a las autoridades comunales y la Cooperativa de Servicios Públicos”.

Aldea Casa Blanca (2)Valora la presencia de las viejas familias con residencia anterior y su lucha por tener gas natural, recordando la reactivación que tuvo el tema con la visita del entonces presidente Néstor Kirchner para inaugurar el puente sobre el río Chubut, a principios de junio de 2006. “Entonces prometió gas a todos los chacareros de la zona. Nos aferramos a ese proyecto, sin pretender que sea un regalo. Hasta ahora los vecinos han apoyado estas gestiones. No estoy afiliado a ningún partido político. Sólo quiero colaborar y aportar a estos proyectos”.

Las conversaciones con la gente que ya estaba de años atrás permitieron también saber la existencia de la escuelita rural que funcionó, con el N° 3, en ese nuevo asentamiento. Se la conocía como Casa Blanca y concurrían todos los chicos del lugar. El establecimiento está ligado a la figura del maestro Edmundo Freeman Hunt y funcionó desde fines del siglo XIX hasta el año 1956. Sus vestigios quedaron incorporados al “Registro del Patrimonio Natural, Cultural e Histórico” de Rawson por Ordenanza N° 4472/98. En homenaje a aquella presencia, se eligió el nombre de Barrio “Aldea Casa Blanca” para un lugar que quiere ahora protagonizar un nuevo salto en su calidad de vida: gozar del merecido servicio de gas domiciliario, tras varios décadas de sacrificio.

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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