Experiencia personal. UNA TARDE EN SAN JOSÉ.

100_3800 - copiaEste primer día de abril volví a entrar al pequeño poblado por el camino solitario y verde de siempre. Una tarde de verano, a pesar del otoño en marcha, me recibió en aquel conjunto de árboles y casas, escondido y silencioso, en medio de la llanura.

Al final del boulevard centenario, transformado en calle obligada, vislumbré pronto el San José (17)motivo principal de la visita a ese lugar ubicado a poquísimos kilómetros de Colonia Barón, en el Departamento Quemú Quemú (Provincia de La Pampa).

Un esbelto templo, de paredes sólidas, líneas cuidadas y con su torre hacia el cielo, en el centro de un cuidado parque de ejemplares añosos y de otras construcciones viejas y nuevas, se levanta allí en honor a San José.

San José (15)Peregrinos de la zona llegan a ese espacio de recogimiento y oración todos los primeros de cada mes para reavivar el fervor religioso de quienes, con fe y esfuerzo personal,  erigieron esa llamativa iglesia, testimonio de la presencia de los llamados alemanes de Volga que llegaron a la Argentina hacia finales del siglo XIX.

Un especial movimiento recibe al recién llegado al acercarse las seis de la tarde de esta singular jornada que se repite mes a mes: los fieles que se conocen, se saludan y hablan de sus novedades, los curas que confiesan bajo los árboles más apartados, las responsables de dar la bienvenida a los recién llegados con la entrega de una estampa alusiva, las vendedoras de tortas alemanas y pastelitos criollos que prometen una porción de sus exquisiteces cuando termine el oficio religioso.

Algunos caminan hasta una ermita cercana, bendecida en diciembre de 1948 por el padre San José (7)José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt; otros recorren espacios cercanos como las inmediaciones del viejo pero cuidadísimo cementerio del pueblo, la escuela hogar o las eternas casas de los pobladores, a la espera del comienzo de la misa que presentará, al final, un lleno expectante y total. Después seguirán los reencuentros, las charlas e, inevitablemente, las despedidas.

Cuando la tarde cumpla su rito implacable, la gente llegada, de todas las edades, iniciará la partida. El viejo templo de San José comenzará entonces a quedarse nuevamente en silencio, a la espera de la próxima peregrinación mensual. Hasta entonces perdurará su entorno de siempre, su esencia de pequeño paraíso pampeano, que pervive desde sus mismos orígenes, cuando alcanzó su plenitud como espacio de encuentro de hombres y mujeres recién llegados a un país desconocido y  actuó como principal centro de las actividades religiosas de la zona.

100_3792La actual iglesia de Colonia San José comenzó a construirse a mediados de la década del ’20 del siglo pasado. Fue inaugurada el 1° de mayo de 1927.  El 12 de agosto de 1983 fue declarada Monumento Histórico Provincial.

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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Una respuesta a Experiencia personal. UNA TARDE EN SAN JOSÉ.

  1. Graciela Papaiani dijo:

    excelente relato, felicitaciones Miguel por Quemú Quemú!

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