150 años. Historias del viejo Rawson EL GOBERNADOR QUE SE PUSO A DAR CLASES POR FALTA DE MAESTROS.

Luis Jorge Fontana

Luis Jorge Fontana: Un gobernador de soluciones prácticas…

El maestro puso en venta sus muebles personales y anticipó en forma escrita su problema familiar al gobernador del territorio. La salud de su esposa, también docente, había llegado al límite de ya no poder amamantar a su hijo recién nacido. Periódicamente recibía información en la pequeña capital de su otra hija, Elisa, que atravesaba una avanzada enfermedad y la obligaba a guardar cama desde hacía un prolongado tiempo “por las viruelas”.

La nota de elevación planteó esos “imperiosos motivos” e, inicialmente, solicitó “una breve licencia”, sin dejar de reconocer “la inoportunidad del momento para pedir un permiso”.

En los párrafos siguientes, sin embargo, avanzó en otras alternativas más preocupantes. Anticipó en su escrito que “apenas llegado a la Capital pediré pues por motivos de salud el traslado mío y de la maestra para otro punto”.

Las razones se asentaban en que pudiera acontecer que “mis queridos enfermos no se restablezcan tan pronto como yo deseo y no queriendo de ninguna manera que mi ausencia perjudique la educación de los niños del Territorio”.

Para la obtención del traslado se requería una certificación de “buena conducta y competencia” y, por tal motivo, el maestro hacía luego un pedido especial al gobernador adjuntándole “las planillas de varios meses” para que las revisara y firmara y se presentara posteriormente al Consejo Nacional de Educación.

Esta comunicación del preceptor de la escuela mixta nacional de Rawson formó parte de la correspondencia oficial enviada a Buenos Aires en  el “Chaseley”, el mismo vapor que trasportaba al afligido protagonista de esta historia de regreso a Buenos Aires.

El gobernador añadió una nota de su autoría dirigida al Presidente del Consejo Nacional de Educación, Dr. Benjamín Zorrilla, en la que exponía su convencimiento de que el docente llevaba “la intención de no regresar” y desarrollaba varias alternativas de solución.

Entre ellas estaba una llamativa posibilidad transitoria, no sin antes rogar “muy encarecidamente” que el gobierno central enviara reemplazante para los empleos vacantes, para los que se quería, “si es posible, algún matrimonio competente, maestros recibidos y que se comprometan formalmente á permanecer en sus puestos sin andar viajando de continuo á a la Capital”, advertía.

Aquella nota fechada el 19 de septiembre de 1890, hacía encendidas consideraciones para exponer una inusual propuesta para salvar una necesidad “en los meses más importantes del acto escolar”, según opinaba su firmante.

La máxima autoridad nacional del Territorio Nacional creado seis años atrás estimaba que no se podía permitir que por ausencia de los preceptores, “los niños de este pueblo se perjudiquen y se desmoralicen, así como sus padres, con tan inesperado contratiempo”.

Por ese motivo, el mismísimo gobernador anunciaba su resolución de “desempeñar personalmente las funciones de maestro de dicha escuela hasta tanto S.S. disponga el inmediato regreso del mencionado Preceptor y su esposa ó bien de otros que les sucedan”.

“Al imponerme gratuitamente esta nueva responsabilidad tenga en cuenta que es lo único y lo más que puedo hacer en obsequio del empeño que me anima por el adelanto intelectual y material al territorio de mi mando”, añadía.

El maestro que desencadenó aquella extrema decisión, tomada hace más de cien años y  alejadísima de las posibilidades de las autoridades en los tiempos actuales, se llamaba Manuel Giusteti de la Loya. La reseña de los documentos que describen su especial situación personal que lo llevó a partir de Rawson quedó reflejada en la edición 1890 del Monitor de la Educación Común, una publicación del Consejo Nacional de Educación.

Luis Jorge Fontana, primer gobernador del Territorio Nacional del Chubut que permaneció en ese cargo durante casi diez años, fue quien no vaciló en dar aquel significativo paso de ponerse al frente de los chicos y salvar el inesperado contratiempo de encontrarse sin maestros para la escuela nacional que funcionaba en la capital. Otros tiempos. Otras historias del viejo Rawson.

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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Una respuesta a 150 años. Historias del viejo Rawson EL GOBERNADOR QUE SE PUSO A DAR CLASES POR FALTA DE MAESTROS.

  1. Martha E. Fernández dijo:

    Hermosa historia y lindo artículo. Ojalá sirviera de ejemplo.

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