150 años. Rawson y su gente. MARCEL. EL POETA QUE VIAJÓ A BUENOS AIRES EN BICICLETA.

Marcelo José Virgili (1919 - 1993)

Marcelo José Virgili (1919 – 1993)

Su padre, de origen catalán, le quiso poner “Marcel” cuando nació el 4 de Junio de 1919, en Rawson. No fue posible por ser considerado entonces un nombre de origen extranjero. El original se transformó en Marcelo. Fue camionero, valijero de correo, marino, bicicletero, nadador, ciclista y poeta. Y en esta última actividad rescató aquel primer nombre fallido y lo utilizó como seudónimo. Su primero y único libro se llamó “Mariposas al Viento”.

Marcelo José Virgili falleció el 10 de julio de 1993 y aquí se rescata una nota publicada en el periódico EL REGIONAL del 16 de mayo de 1982 (Páginas 14 y 15). Allí recuerda principalmente una recordada actividad de su vida: unir a Rawson con la ciudad de Buenos Aires en bicicleta. Ocurrió en 1938 y duró catorce días. Este 13 de febrero se cumplirán 77 años de su iniciación. La entrevista fue realizada al cumplirse 44 años pero no ha perdido vigencia.

El Carril Ciclístico  que corre paralelo a la Doble Trocha que une Rawson con Playa Unión lleva su nombre, al igual que una calle del Área 16, que nace en la avenida Almirante Guillermo Brown y es continuación de otra que lleva el nombre de Elder Vaugham.

LOS RECUERDOS DE DON MARCELO VIRGILI

Hace 44 años realizó un raid ciclístico entre Rawson y Buenos Aires.

13 de febrero de 1038. El primer registro de la hazaña.

13 de febrero de 1038. El primer registro de la hazaña.

“Raid Ciclista Rawson (Chubut) – Capital Federal. Iniciado el 13 de febrero de 1938 por el valijero de Cabecera del 23° Distrito (Rawson), Don Marcelo José Virgili”.

Así se inicia la “libreta de control” que atesora como uno de sus mejores recuerdos este viejo vecino de Rawson, que hace 44 años, cuando contaba con una edad de 18, emprendió una inusual proeza: unir la capital del Chubut con la ciudad de Buenos Aires en bicicleta.

En las hojas amarillentas de esa libreta forrada con papel azul, han quedado registrados los pasos por las distintas ciudades y pueblos, como así también las adhesiones que recogió en su travesía y recortes periodísticos que testimoniaron la hazaña.

En una de esas páginas se lee: “Virgili, que es argentino, de 18 años de edad y nacido en Rawson (Chubut) posee un físico vigoroso; su rostro está curtido por la intensa vida de intemperie y de manera especial por el sol recibido en estos catorce días de viaje a través de nuestro territorio hacia una ansiada meta: nuestra metrópoli”.

La repercusión en medios  periodísticos nacionales.

La repercusión en medios periodísticos nacionales.

Los diarios de la época difundieron profusamente el raid y en especial su arribo y posterior audiencia con el entonces director general de Correos y Telégrafos, el doctor Adrián Escobar, quien como premio le dio el nombramiento de telegrafista.

Sobre el tema y otros que fueron surgiendo en la animada charla, don Marcelo Virgili habló con EL REGIONAL. Integrante  de una vieja familia capitalina, nuestro entrevistado nos cuenta que su padre, catalán de origen aunque parezca italiano, llegó a Rawson en 1915. “Sin embargo -agrega- yo pienso que el origen de mi apellido es italiano, porque los Virgili era una familia feudal de la Alta Italia, desde donde pasaron a Francia y España”.

El resto de la conversación, abarcando los más diversos aspectos, fue el siguiente:

P.- ¿Cómo surge la idea de hacer el raid Rawson – Buenos Aires?

La partida desde Rawson.

La partida desde Rawson.

R.- Fue de una manera un poco insólita. Resulta que yo iba a ir a Buenos Aires en tren con un muchacho de acá, con Cacho Michi. Comenzamos a juntar dinero y a prepararnos, pero cuando legó la fecha que me dijo que no podía ir. A mi me dio rabia y le recriminé: “Me hubieras dicho antes y no ahora, después de tanto sacrificio. Para eso me hubiera agarrado la bicicleta y me iba directamente”. Yo ya corría en esa época. Me acuerdo que estábamos en una herrería donde siempre se juntaba gente y no faltó uno que preguntara si se podía ir a Buenos Aires en bicicleta.

En el Correo teníamos un mapa que llegaba desde el techo al piso. Me subí arriba de una silla y me puse a mirar cuántos kilómetros había de pueblo en pueblo para ver si era posible el viaje. El jefe del distrito, que se llamaba Porrino, me sorprendió en esa posición y cuando me preguntó que estaba haciendo le conté mi proyecto y también se entusiasmó: “Si se puede y piensa hacer ese raid, nosotros lo vamos a auspiciar”, me dijo.

A partir de ahí nació concretamente la idea del viaje. Comencé a ver libros y mapas, a estudiar, y llegue a la conclusión que se podía hacer.

P.- ¿Cuántos días tardó?

Recibimiento de autoridades de la Dirección Nacional de Telégrafos.

Recibimiento de autoridades de la Dirección Nacional de Telégrafos.

R.- Justo me tocó en la peor fecha. Tardé catorce días. Salí de Rawson un 13 de febrero, con mucho calor. Había una sequía terrible. Se moría toda la hacienda. Yo tenía todo calculado pueblo por pueblo, pero no el tiempo que iba a tardar. Pasé las de Caín. Quedé muchas veces merced a la suerte. Sólo me quedaba seguir andando.

P.- ¿Recuerda alguna circunstancia en particular?

R.- En una de las partes del raid, al entrar en la provincia de Buenos Aires, con sectores muy arenosos, tuve que parar. El calor era abrumador y me había quedado sin agua. Entonces me metí debajo de una matita con la bicicleta y con una campera en la cabeza para no insolarme, hasta que me vio un hombre a caballo, gracias al brillo de la bicicleta. El me aconsejó seguir hasta llegar al próximo puesto de campo. Allí vivía un matrimonio joven. El hombre posiblemente fuera deportista porque me puso debajo de la bomba y me mojó todo. Después me dio a tomar un té. Exactamente lo que se hace cuando uno se entrena mucho y hay que reponer líquido.

P.- ¿Cómo siguió el raid?

R.- Cuando llegué a Bahía Blanca ya había decidido abandonar. Pensé que el esfuerzo no era para mí. Allí me atendió el Club Velocidad y Resistencia, con unos preparativos bárbaros. Cuando le dije a un amigo que tenía del correo que no seguía más, no me contestó. Me llevó a ver una reunión del club, me presentó a un montón de ciclistas, me llevó a ver una carrera. Ahí perdí un día y medio, pero decidí seguir. Ya lo peor había pasado. Lo demás fue fácil.

P.- ¿Cómo fue el recibimiento que tuvo en Buenos Aires?.

R.- De Bahía Blanca fue tan ligero que me adelanté medio día. Sin conocer Buenos Aires

7 de marzo de 1938. Certificación oficial de la llegada.

7 de marzo de 1938. Certificación oficial de la llegada.

para nada. Por el olor a Riachuelo pensaba que estaba cerca, hasta que le pregunté a un policía que dirigía el tráfico, antes de cruzar el puente del Riachuelo. Un pibe me acompañó después hasta el Correo Central. Al lunes siguiente fui citado por el director general y ahí charlé con él y se sintió impactado por la idea de hacer un viaje a Buenos Aires en bicicleta.

Me hice muy amigo de Ricardo Lorenzo “Borocotó”, quien me llevó a recorrer la ciudad.

P.- ¿Qué puesto tenía en el correo de Rawson?.

R.- Empecé como mensajero y cuando hice el raid ya era valijero. Terminé como jefe relevante en varios lugares: Rawson, Dos Pozos, Cabo Raso, Puerto Lobos.

P.- ¿Cómo observa el ciclismo actualmente?.

R.- Yo corrí un montón de años. Tal es así que tengo siete campeonatos provinciales de ciclismo. La última carrera la disputé cuando tenía 37 años. Actualmente hay muy buen elemento. El ciclismo es un poco caro, también lo fue antes, pero no tiene apoyo. Hace falta un buen club, serio y organizado, que tenga su calendario permanente de pruebas.

Yo fui presidente del Centro Ciclista de Rawson y organizábamos competencias con las distintas categorías desde abajo, como están haciendo en Trelew. Los muchachos Devoto, por ejemplo, son muy buenos y tienen una conducta deportiva maravillosa. Al ciclismo hay que quererlo, porque correr por correr no sirve. Hay que sacrificarse mucho y estos chicos lo hacen y van a llegar. Pero desgraciadamente cuando llegan a un límite no tienen con quien competir. Siempre Chubut tuvo buen elemento para todos los deportes. Si analizamos todas las disciplinas siempre se destacó. En boxeo, paleta, ciclismo, futbol, etc.

P.- ¿Ud. practicó otro deporte?.

R.- Me dediqué también a la natación pero no en competencia. Me gustaba mucho y

Don Marcelo Virgili durante sus últimos años.

Don Marcelo Virgili durante sus últimos años.

nadaba muy bien. Recuerdo cuando hicimos unas canoas canadienses con Mario Cannito (ya fallecido), Benito Larrañaga y uno de los muchachos de Bravo. Fabricamos una canoa canadiense que había salido en una revista de carpintería. Íbamos hasta el puerto. Competíamos entre nosotros. También tenías otra con velas. Nos íbamos a pescar al puerto y nos veníamos cuando subía la marea. Después eso fue decayendo hasta que surgió el Bigoria Club, una institución juy linda con una muchachada entusiasta. Lástima que no tenga ciclismo. Si lo tuviera sería otra cosa. Y así llegamos a que Rawson no cuenta con ciclistas. Cuando Jofré inició un club ya lo había lo había levantado. Es un hombre muy entusiasta, pero comenzaron las ingratitudes, la falta de apoyo y encima las críticas.

P.- Don Virgili, usted también escribe. De dónde surgió esa inquietud literaria?.

R.- Eso viene solo. Ya a mi padre le gustaba la poesía y generalmente cuando en la casa hay alguien que escribe, la idea se transmite. A mi siempre me gustó leer mucho. La poesía es algo que no se puede explicar. Nace sola. Ya de chico hice una poesía dedicada al viejito Bastida. Yo tendría 13 ó 14 años. Bastida era muy amigo nuestro y siempre lo rodeábamos en su silla de ruedas para charlar. Un día se me ocurrió hacerle u verso y gustó. Después pero siempre escribí para mí. Intervine en concursos aunque no me gustan porque siempre están sujetos a que la obra sea del agrado de cuatro o cinco personas. El mejor jurado es el lector. Publiqué en La Cruz del Sur, donde hay mucho mío, y en un diario de Comodoro Rivadavia.

P.- Cuéntenos también su paso por la música..

R.- Éramos muchachos que empezamos en el Colegio Salesiano con Don José Puig a tocar con una bandita. Ese fue el primer paso de lo que sería luego la Banda Policial. Tocábamos los domingos en esas glorietas de la Gobernación y especialmente en las fechas patrias de acostumbra a ir casa por casa a tocarles diana. Interpretábamos también marchas patrióticas.

El recibimiento en Buenos Aires.

El recibimiento en Buenos Aires.

Los recuerdos son muchos y variados, pero creemos que estos son suficientes  y válidos para rescatar del pasado la proeza realizada en 1938 por don José Marcelo Virgili cuando decidió unir Rawson y Buenos Aires con su bicicleta y otros hechos de la vida cotidiana de la ciudad de aquel tiempo, que merecen estar en la memoria de todos sus habitantes.

 

 

CHUBUTENSE

 

Yo he nacido en las riberas del atlántico imponente,

al arrullo del bramido que le da la tempestad;

y mecido por los vientos de poder omnipotente

que azotaba las campiñas con tirana majestad.

 

Desde niño fue mi amiga la falaz naturaleza

y a su embrujo me he rendido sin reservas ni temor;

extasiado ante el encanto de la mágica belleza

que brindaba con largueza su selvático esplendor,

 

Del tehuelche fui copiando su valor y su nobleza

y en las lides puse siempre como fuerza la razón;

y aprendí a domar los vientos levantando la cabeza

con el cielo por testigo, por escudo el corazón.

 

En las noches apacibles donde todo es armonía

y descienden las montañas a besarse con el mar;

yo sentí nacer en mi alma la romántica poesía

entre el rústico paisaje y el sublime verbo amar.

 

Mis románticos ensueños fue cantándole a la luna

en la noche azul y plata sobre un lecho de cristal;

y mis caras inquietudes fue cantando una por una

a las diáfanas estrellas con su cruz de pedestal.

 

Y, aunque amargos desengaños hagan trizas mis quimera

y un zarzal de ingratitudes quiera herirme la ilusión;

yo haré siempre del otoño florecientes primaveras

y Ha de oírse entre los vientos mi  romántica canción.

 

Pues conservo como el indio las riquezas inviolables,

que natura nos legara como emblema y galardón;

el valor y el estoicismo de esas razas indomables

y este pecho chubutense donde todo es corazón.


MARCEL

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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