150 años de historia – Rawson Capital – (Nota II). “Negrita” Iralde y sus recuerdos de una fiesta popular en 1957

Carmen "Negrita" García de Iralde.

Carmen “Negrita” García de Iralde.

La Convención Constituyente de 1957 realizó sus sesiones preparatorias en la Casa de Gobierno, en Rawson, a fines de agosto de aquel año.  Entre el 20 y el 27 de noviembre, por su parte, efectuó ocho sesiones de tablas en las que se fueron examinando y aprobando los artículos propuestos para la primera Constitución de la Provincia del Chubut.

Los veinticuatro convencionales que se encargaron de esa tarea fundacional, sin muchos medios y con la precariedad de la época, tuvieron un acompañamiento llamativo  y silencioso de un joven matrimonio capitalino de aquellos días que se presentó en el lugar con una perseverancia estricta para seguir los debates  hasta el final, la mayoría de las veces en soledad o con la compañía ocasional de escasos vecinos interesados.

Aquellos jóvenes veinteañeros eran Carmen García y Jaime Iralde. Ella es más conocida como “Negrita” y a casi sesenta años de aquel hecho que protagonizó con su extinto esposo recuerda sus vivencias juveniles: “Teníamos una gran avidez por saber cómo íbamos a ser como provincia después de ser territorio nacional. Había muchos comentarios y expectativas sobre lo que podía pasar con los empleados públicos con los cambios de gobierno. Hasta entonces la política nos interesaba muy poco. No sabíamos mucho. Por eso se dio esa necesidad de ir a la Convención Constituyente”.

“Negrita” era empleada de la Casa de Gobierno, donde había entrado a trabajar en 1955 después de su paso por la Secretaría Electoral y el Juzgado Nacional de Primera Instancia en tareas transitorias, mientras seguía con su elogiada labor de modista, iniciada a los 16 años. “En el tiempo de la Convención Constituyente salía a las 14. Me iba volando desde mi oficina al Salón de Actos y allí nos sentábamos en la primera fila con Jaime, que también llegaba cuando terminaba su horario en el correo como telegrafista”, relata hoy en su casa de la avenida San Martín.

Trabajos y amigas

 DSC_0077            “Entré en Casa de Gobierno en el sector de Policía. Mi jefe era Parhelio Goicochea. Allí me encargaba de las fichas dactiloscópicas, entre otras tareas. Hasta que hubo un pedido de personal de la Gobernación (por entonces en el mismo edificio histórico). Era con el mismo sueldo y allí fui, porque creí que me gustaría más. El jefe era Santiago Violi, un comisario inspector retirado. Estuve desde 1956 hasta los primeros años de la década del’60”.

“A los 16 años, Jaime había ganado un concurso entre 24 chicos para ese trabajo. Antes había sido cadete del negocio de Lodeiro, desde que terminó la escuela primaria. Luego, cuando se creó Vialidad Provincial lo llamaron a ese organismo”, agrega sobre su recordado esposo con quien tuvo dos hijos, Rolando e Ivonne.

“Las empleadas de la Secretaría General éramos todas mujeres y después seguimos siendo íntimas amigas”, memora también “Negrita”, mientras menciona a sus compañeras de todos sus trabajos, entre ellas a “Chiche” Miras de Genovesio, Ivonne Denadei de Frack, Nelly Morales, Angelita Rossi de Coll y Teresita Llargués, “con la que nos reencontramos después de 30 años”.

Temas apasionantes

Acerca de la presencia en los debates de la Convención Constituyente, su evocación DSC_0082subraya que “muy poca gente de Rawson nos acompañaba. Felisita “Rubia” Alsúa iba a veces, estaba un rato y se iba. Ciriaco Santos también llegaba. Se sentaba más atrás y después de una hora  se retiraba, al igual que (Eugenio) Finoquetto, un empleado que conocía del juzgado nacional”.

La entrevistada cita también a los protagonistas principales de aquel nacimiento constitucional, entre los que menciona a Jorge Galina, Diógenes Varela Díaz, Roque González, Juan Patané, Nino Mónaco y, muy especialmente, a Diego Zamit, “a quien recuerdo como una persona brillantísima”.

“Se hablaba mucho de temas muy superiores. A nosotros, con veintidós años, nos apasionaban por lo que aprendíamos y después, ya en casa, seguíamos comentándolos y sacando conclusiones. Uno de los convencionales me regaló un ejemplar de la primera impresión de la Constitución cuando todo terminó. La tuve guardada como oro, como algo sagrado, y después se la regalé a mi hijo Roly cuando empezó a militar en política”.

Día de fiesta

La casi solitaria presencia de “Negrita” y Jaime se alteró, sin embargo, el día que se consideró el artículo 2° con el nombre de la capital de la nueva Provincia del Chubut. “Ese 21 de noviembre, a las 2 de la tarde, ya estaban llenas las sillas para el público en los dos costados del salón. Los espacios libres se fueron cubriendo con personas paradas. Todos apretujados. Para atrás no se veía nada. Había gente apiñada también en el pasillo de ingreso, hasta la puerta de la Casa de Gobierno. Cada vez venían más personas, que llegaron hasta ocupar toda la calle hasta la Residencia del Gobernador. La cantidad impresionaba. Habían venido también de Madryn, Trelew, Esquel, Comodoro Rivadavia”, cuenta “Negrita” sobre aquella jornada histórica.

“Con Jaime sacábamos cálculos de cómo podía votar cada convencional. Hacíamos planillas para sumar según lo que íbamos escuchando. Teníamos expectativas especiales con el voto de Carlos Félix Ibarra que estaba casado con una chica de Rawson, hermana de Benito Larrañaga. Cuando terminó de fundamentar su voto y anticipó su decisión a favor de Rawson capital hubo una explosión de aplausos y gritos. Se nos caía la gente encima. Son hechos que uno no se olvida jamás”, agrega.

“Los festejos se trasladaron luego a las calles de Rawson. Por aquellos años éramos entre 5 mil y 6 mil personas y nuestras ‘vueltas al perro’ por entonces eran por los alrededores a la Casa de Gobierno ó hasta la estación del ferrocarril cuando llegaba el tren. Cuando, al final, pudimos llegar a la vereda de la Casa de Gobierno nos chocamos con un mundo de gente que gritaba de alegría”.

Con el retorno a la normalidad laboral, “Negrita” vivió con mucha intensidad los comienzos de la Provincia del Chubut y la aparición de los primeros decretos generados por el flamante gobierno. Advirtió y defendió la importancia histórica de aquellas decisiones que inauguraban la nueva etapa y, fiel a su manía por mejorar el trabajo, asumió por cuenta propia tareas de cuidado especial de aquellos papeles que, para algunos, parecían no tener mayor importancia.  “Pensé que aquello era demasiado significativo y había que darle la consideración que se merecía”. Así fue que con la colaboración de la imprenta oficial preparó carpetas especiales para ir archivando los originales con dos copias. “Asumí esa tarea por cuenta mía y con exclusiva responsabilidad”.

A los 81 años, “Negrita” García de Iralde guarda estas historias con mucho orgullo y atesora recuerdos para legárselos a sus cinco nietos varones, el amor de su vida.

(Publicado en el Suplemento “El Zonal del Valle” – Diario El Chubut. 14 de enero de 2015)

(Las imágenes son gentileza de Patricia Lorenzo Harris. Muchas gracias)

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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