Una historia del Chubut profundo. LA ALUMNA Y EL MAESTRO DE TAQUETRÉN

Departamento Gastre. Un espacio cada vez más deshabitado del Chubut.

Departamento Gastre. Un espacio cada vez más deshabitado del Chubut.

El maestro, recién egresado del Colegio Nacional Normal de Quilmes, llegó a Taquetrén a mediados de la década del ’40 para convertirse en personal único frente a una decena de chicos pertenecientes a las familias de ese apartadísimo paraje ubicado en el Departamento Gastre.

La alumna llegó a la escuela aquel mismo día, también a caballo, como lo hacía siempre desde el campo, donde vivía con su familia, seguramente esperanzada por la presencia del nuevo maestro, arribado tras su viaje desde Buenos Aires Chico, muy próximo a El Maitén.
Antonio Miguel Borsella se llamaba aquel joven docente que seguía con aquel cargo un destino familiar ligado a la educación en el noroeste chubutense.
Silveria Morales se llamaba la pequeña alumna que ignoraba todavía que su destino la llevaría en poco tiempo muy lejos de aquellos solitarios paisajes.
Cerca de tres mil quinientos chubutenses se empeñaban por entonces en vivir en la totalidad del Departamento circundante del territorio nacional del Chubut. El éxodo, lento pero sin pausas, desgarraba cada tanto ese conjunto humano hasta adelgazarlo silenciosamente y convertirlo en la actualidad en poco más de 1400 escasos pobladores.
Una de las que partió fue Silveria, con apenas diez años cumplidos. La repentina muerte de

Silveria "Negrita" Morales. Una de las primeras alumnas del maestro Borsella.

Silveria “Negrita” Morales. Una de las primeras alumnas del maestro Borsella.

su papá la enfrentó a una decisión inapelable de su abuelo: trasladarse casi 600 kilómetros por enredados caminos, para empezar a ganarse la vida bajo la tutoría de una familia  de Rawson, mientras en el campo quedaban su madre y sus hermanas.
La alumna se alejó de Taquetrén pero nunca olvidó sus vivencias en aquel paraje y aquel múltiple maestro de la escuela que le enseñó las primeras letras. Muy pronto se sumergió en su nuevo lugar con exigencias laborales en distintas familias capitalinas.
Al cumplir los 18 años, la vida la gratificó con una familia del corazón: la del matrimonio de españoles integrado por Baltasar y Carmen García, con cuyos descendientes siguió ligada luego en el trabajo cotidiano y el afecto hasta convertirse en un miembro indiscutible de la gran familia que se generó a partir de aquellos inmigrantes.
La integración y el reconocimiento  motivaron que su testimonio fuera pues ineludible cuando se decidió rescatar la historia y se editó “Érase una vez la familia García”, un libro que se presentó a fines de 2009 con los recuerdos atesorados durante los años compartidos por el grupo de hijos y nietos de la pareja de inmigrantes.

Antonio Borsella. Un recordado maestro del Chubut.

Antonio Borsella. Un recordado maestro del Chubut.

El maestro protagonizó en los años posteriores a su permanencia en Taquetrén, paralelamente, un extenso y rico itinerario humano, docente y público por diferentes zonas del Chubut, que culminó en Trelew.
Los destinos de aquella niña, transformada ya en “Negrita”,  y el joven maestro recién recibido siguieron su rumbo sin cruzarse, con recuerdos cada vez más desdibujados  y recónditos por el paso de los años. El azar, la fatalidad o algún mecanismo cifrado e inescrutable, sin embargo, los acercó recientemente en forma inesperada para revivir esta historia del Chubut profundo.
El cruce se debió a un pequeño libro en una de cuyas tapas se lee “Buenos Aires Chico” y por el cual, su autora, Margarita Borsella, obtuvo el Primer Premio compartido en el VI Certamen de Autobiografías de la Asociación Mexicana de Autobiografía y Biografía en el año 2011.
El texto tiene al maestro Antonio Miguel Borsella como un protagonista obligado y uno sus párrafos alude al paso por la escuelita de Taquetrén, a la que “solamente se podía acceder a caballo o en catangos tirados por un par de bueyes, tras dos o tres días de viaje desde Buenos Aires Chico”.
Margarita recuerda allí que su padre “debía cumplir el papel de maestro, director, cocinero, enfermero y hasta de partero en más de una oportunidad” y describe un desértico paisaje de faldeos pedregosos donde la única compañía son los animales y “el silbar del viento sacudiendo coirones y jarillas”.

El libro que unió nuevamente los destinos de dos chubutenses.

El libro que unió nuevamente los destinos de dos chubutenses.

Un ejemplar de ese libro de Margarita Borsella llegó a una integrante de la nueva familia de “Negrita” y su lectura posibilitó acceder a esa referencia sobre Taquetrén y desencadenó, obligadamente, el interrogante sobre el docente de su infancia.
En un diálogo con quien compartió buena parte de su vida, Graciela Papaiani García confirmó así la identidad de quien había sido aquel maestro y provocó el surgimiento de la memoria dormida sobre aquellos días ocurridos a mediados de la década del ‘40.
“El maestro Borsella era bueno, nos enseñaba las letras, los números, a escribir. Éramos como diez chicos. Venía de El Maitén a caballo, comía y vivía ahí en la escuelita. Traía charqui, panceta y comida seca para cocinar ahí”, recordó “Negrita” entonces con notable memoria. “Nos enseñaba a hacer rondas, a jugar al Martín Pescador y al huevo podrido.
Él era muy serio, alto, rubio, con cabello ondeado y usaba guardapolvo. Nos daba los lápices para aprender y teníamos que dejarlos ahí en la escuelita”.
“Negrita” tampoco olvidó cuando “nos hacía pasar al frente y nos tomaba la lección. Era muy justo. Nos enseñó la bandera argentina. Cuando nos portábamos mal, no decía nada, nos quedaba mirando y ya sabíamos que eso no lo teníamos que hacer. Yo lo tengo grabado a él, como si fuera hoy”, relató.
“Negrita” Morales tiene 74 años y a veces se la suele ver mientras camina por las calles de Rawson.
Antonio Miguel Borsella falleció en la madrugada del 15 de noviembre de 2009. Nunca se enteró que, gracias a los esfuerzos que hizo para difundir letras y números en una humilde escuelita, ya desaparecida, de Taquetrén, una de sus primeras alumnas pudo leer su propia historia en un libro. (Rawson. 30 de junio de 2014)

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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3 respuestas a Una historia del Chubut profundo. LA ALUMNA Y EL MAESTRO DE TAQUETRÉN

  1. Excelente relato de la historia de dos chubutenses admirables! Me encanto. Felicitaciones Miguel por tu impecable trabajo…como siempre!

  2. Ivonne Iralde dijo:

    Bellísima historia! quizá ese gran maestro haya dejado alguna marca en la extraordinaria humildad, generosidad y bondad de Negry, con quien muuuuchos hemos tenido el honor de compartir nuestras vidas

  3. José María González Díez dijo:

    ¡Qué historia tan encantadora!, protagonizada por el maestro Antonio Borsella y “Negrita”, esta última toda su existencia como “yaya” en casa de Baltasar y Carmen (paisanos míos de León) y “segunda madre” de Graciela Noemí Papaiani (por la que siento un gran cariño y respeto), y cuya vida (la de “Negrita”) dio pie para confeccionar el libro “Érase la Familia García”. Una historia llena de ternura y que nos es de magnífico ejemplo.
    Un abrazo de este leonés que se siente unido a todos los argentinos.
    José Mari.

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