Una voz que sigue vigente desde Rawson. OSVALDO CANTA EL TANGO COMO NINGUNO.

Osvaldo Durán

Osvaldo Durán

A fines de la década del ‘50, un pibe de 13 años de Carlos Casares (Provincia de Buenos Aires) ganó un concurso de tangos  en su pueblo natal. “La gente de mi barrio sabía que yo cantaba de chiquito. Me inscribieron y me llevaron un poco forzado. A esa edad todavía tenía un poco de vergüenza. El concurso zonal duró un mes. Se hacía dos veces por semana. Cuando terminó me dieron ganador”.

Osvaldo Durán recuerda hoy aquel momento inicial de su carrera, para la cual eligió el apellido materno. Como  Olenik, el paterno, es más conocido en la Administración de Vialidad Provincial donde trabajó hasta hace algunos años hasta acceder a la jubilación.

Su carrera principal la ha desarrollado desde Rawson, ciudad en la que formó su familia a 01partir de su radicación por cuestiones laborales. Y  no se ha detenido hasta hoy. Con ella llegó, conoció y compartió escenarios con grandes intérpretes de la música ciudadana. “Para marzo próximo ya tengo agendadas presentaciones en el Casino de Trelew, además de hacerlo siempre en distintos locales, fiestas y encuentros”, contó a Rawson Visión Semanario.

El cantor repasó su trayectoria con el tango en la que también sobresale cuando a fines de 2009 llevó su canto a Cuba, en cuya capital se presentó en un centro popular. Su actuación interesó a los responsables del hotel internacional donde se alojaba y una rápida invitación lo llevó a presentarse también ante los turistas alojados en el establecimiento.

Aquel reconocimiento a los 13 años en el certamen en Carlos Casares fue el comienzo.  04“Después seguí cantando y a los 15 años me incorporé a una orquesta de la zona. Pasé por varias agrupaciones y una vez fui seleccionado para representar a la zona oeste de la provincia en Buenos Aires”.

“Estuve muy cerca de ganar. En esa misma oportunidad me presenté en un programa de Radio El Mundo, conducido por Antonio Carrizo. Las cosas se iban dando bien. Conocí a otros músicos y una vez, actuando una noche en una cantina en La Boca, apareció Julio Sosa. Después de escuchar mis temas me llamó a compartir su mesa y empecé con él una amistad. Yo tenía 19 años. Duró muy poco. Al poco tiempo se produjo su lamentada muerte en un accidente automovilístico, en 1964”.

A la Patagonia

Osvaldo Durán viajó a la Patagonia en 1968. “No venía para Chubut, pero me encontré con 03unos amigos que iban a Sarmiento. Estuve allí unos meses. Después pasé por Comodoro Rivadavia. La idea mía seguía siendo ir a Neuquén. Pero en mi escala en Trelew resultó que me quedé. El Trelew de aquellos años era impresionante, con un gran movimiento, que no ha recuperado luego. De noche parecía un Buenos Aires chico, con todos los restaurantes y confiterías llenos toda la semana y a toda hora, con espectáculos de primera en todos lados. Venían los cantantes de Buenos Aires de a tres”.

Cuando llegó se estaba por inaugurar “Achalay”, la catedral del tango de Belgrano y Roca, “la casa que, posiblemente, haya sido la mejor que tuvo Trelew”. Y allí empezó a cantar con Raúl Abrany y otro compañero de apellido Domínguez.  “Comenzó  todo un movimiento y yo caí muy bien en el público tanguero”.

En 1971 / 72, a través de J. J. Otero (considerado el descubridor de Roberto Goyeneche), 02Osvaldo integró una delegación con otros cantores del Chubut para competir en un festival nacional de tango, en Río Gallegos (Santa Cruz). Uno de los presentadores era Hugo Giménez Agüero, por entonces locutor de radio, que se transformaría luego en cantante folklórico de proyección nacional. “Al final se produjo una situación polémica. Quedé con otra persona para definir la final. El público estaba conmigo pero el jurado votó al otro, provocando el enojo y la protesta de los presentes. Había 2000 personas. El otro había sido traído de Buenos Aires  para representar a Río Gallegos. Al final resultó ganador”.

En aquellos años de “Achalay” y las restantes y numerosas salas nocturnas de Trelew como un local de café concert de gran nivel montado en el interior del actual Teatro Español,  compartió el escenario con los grandes exponentes nacionales del tango. Alberto Castillo, Alfredo Belussi, Enrique Dumas, Jorge Sobral, Rossana Falasca, Silvia del Río, Rodolfo Lezica, entre otros. En Río Gallegos había conocido a Rubén Juárez y en años más recientes cantaría con Ricardo “Chiqui” Pereyra.

En aquellas noches conoció también al bandoneonísta  Julio Ñañez y a otros músicos con quienes actuó cinco “espectaculares” años. “Como pianista teníamos a Ramón López, muy conocido en Buenos Aires. Hicimos mucha radio y televisión. Actuamos en grandes cenas, inauguraciones, actos. Hacíamos confiterías, tanguerías, locales nocturnos. Éramos muy conocidos. Otto Alberti estaba con nosotros como presentador. En Rawson actuamos mucho en una confitería que estaba en la esquina de Belgrano y Luis Costa”, evoca, al tiempo que subraya el aporte en aquel momento de “Pipo” Panei, otro representante ineludible del tango capitalino.

En la actualidad

Dueño  de un estilo muy personal y con gran llegada por su entrega en cada una de sus interpretaciones, Osvaldo Durán sigue hoy cantando y haciendo presentaciones. “Me siguen llamando. He cantado con éxito en Mar del Plata, en otros lugares de la provincia de Buenos Aires y en el norte del país. Estuve en las Termas de Río Hondo en Santiago del Estero, en el boliche “Balderrama” de Salta, en Tucumán”.

Otro de los numerosos galardones que exhibe con orgullo es un diploma que la reconoce Academia 2005como miembro de honor de la Academia del Tango de Carlos Casares, su ciudad natal a la que regresó hace pocos años para actuar y reencontrarse con viejos amigos.

El viaje a Cuba fue producto de contactos “con integrantes muy influyentes de la cultura en La Habana”. Y cuenta: “Ellos están muy compenetrados con el tango. Tienen muchos lugares para esa música. Cuando llegué me dieron uno de los teatros de La Habana Vieja, un lugar espectacular con una acústica sorprendente”.

“En un hotel internacional perteneciente a una cadena española fue distinto. Allí se interesaron cuando se enteraron que era cantante de tangos.”, completa la historia sobre su viaje a Cuba.

Cantar con sentimiento

Una preocupación lo desvela a la hora de seleccionar el repertorio, a pesar de su amor eterno por los temas de Gardel.  “Elijo mucho de la década del ’40 y a veces del ’30. Pero también mezclo de tiempos más recientes, de los años ’70 y ’80”. Observa mucho al público. “Si yo veo –dice- que responde a los tangos más tradicionales sigo con ellos. No hay un espectáculo igual a otro. Y cambio por piezas más cercanas si veo que no se está interesado por los más viejos”

“A mi personalmente me gustan mucho, desde siempre, los temas de Gardel. Y hay otros compositores que me encantan: Homero Manzi es uno. Cantar todo lo que dice no es tan fácil por la profundidad de las letras. No se pueden decir de memoria. En algunos cantantes te das cuenta. Tal vez haya cometido ese error alguna vez de cantar sin sentir lo que se está diciendo”.

Esta reflexión final ante Rawson Visión Semanario no se ajusta, sin embargo, a la realidad. Un espectador desapasionado advierte que los mayores aplausos de quienes lo siguen son justamente en los escritos por los grandes poetas.  “Malena”, “Nostalgias”, “Caserón de tejas”, “Por una cabeza”, “Yira Yira”, “Arrabal amargo”, “Silencio”, siguen y seguirán siendo recreados cada noche con el sentimiento que le pusieron sus autores.

Osvaldo Durán, el cantante que una vez llegó a  Rawson y desde aquí sigue llevando

Osvaldo Durán

Osvaldo Durán

sustangos a los amantes de esta música eterna, lo ha logrado. Su permanencia y la adhesión que tiene entre el público así lo confirma.

(Publicado en RAWSON VISIÓN SEMANARIO – N° 44 – 26 de enero de 2014)
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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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Una respuesta a Una voz que sigue vigente desde Rawson. OSVALDO CANTA EL TANGO COMO NINGUNO.

  1. Mirta Prado dijo:

    La confitería que nombra en Rawson en Belgrano y Luis Costa es “La Perla” y era de mis papás, Mirta y Carlos Del Prado. Muchos artistas pasaron por ahí y en su vereda había una parada de taxis donde mi mamá fue taxista en 1972. 🙂 Miguel que buen investigar que sos. Exitos, que no decaiga.

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