“Seguimos en la huella”. MIGUEL PALOMINO: MÁS DE TREINTA AÑOS CON EL ARTE NATIVO. Campeón nacional de malambo en 1981 – Incontables premios en festivales y encuentros – Formador de actuales figuras y orgulloso de sus hijos – Un artista “bien patagónico” que sigue representando a Rawson.

Ha perdido la cuenta de los premios “Pingüino de Oro” que ha ganado en el Festival Folklórico de Pico Truncado. “Creo que han sido más de seis veces”, señala mientras destaca el hecho de haber sido destinatario el año pasado de un reconocimiento especial por su presencia continua durante más de treinta años en ese encuentro, con una significativa cantidad de lauros alcanzados.

La experiencia acumulada no le impide emocionarse cuando se refiere a “los hijos que siguen esta carrera, con una formación más completa y en crecimiento siempre”.

Miguel Palomino

Miguel Palomino

En los primeros días de enero viajará nuevamente al Festival Nacional del Malambo en Laborde, lugar donde obtuvo el máximo galardón de su carrera: campeón nacional, en 1981. “Seguimos en la huella con otro rubro: el recitado gauchesco y queremos estar para apoyar a nuestros representantes. Todos los que surgieron de nuestra escuela están hoy brillando en los grandes escenarios del país y es un orgullo muy grande”.

“Es un orgullo muy grande y muy especial”, responde al ser consultado sobre sus descendientes. “Todos mis hijos bailan. Martín está en Salliquelló (Provincia de Buenos Aires). Tiene su grupo de danzas con su esposa. Con mi yerno Ricardo Soplán vamos ahora al Festival Nacional de Malambo. El como aspirante a campeón nacional. Mi hija Laura, licenciada y profesora de danzas folklóricas, hace tres años que va y gana en Pico Truncado. Últimamente yo he participado pero ya con otro rumbo: el recitado gauchesco”, se entusiasma.

Homenaje 

Miguel Ambrosio Palomino tuvo un merecido homenaje este fin de semana. Su nombre quedó impuesto al escenario principal del anfiteatro de Playa Unión por decisión del Concejo Deliberante de Rawson. “Fue una sorpresa gratísima y no solamente para mí sino para todos los chicos que han pasado por la academia y todos los otros campeones e instituciones que han mandado sus felicitaciones, desde toda la Argentina”.

“Es un gran orgullo para toda la familia. Los rawsenses deben saber que la decisión ha sido muy bien recibida en todos los ámbitos. Yo me siento muy feliz y muy honrado porque un escenario llevará mi nombre, por tantos esfuerzos. Siempre seguimos adelante. Siempre luchamos por lo que nos gusta: amar del folklore y dar una identidad para ser fieles representantes de nuestro lugar”.

Origen sureño

Miguel se define como “bien patagónico”. Nació en Los Antiguos (Santa Cruz) y a los seis años se radicó en Rawson como parte de una familia de varios hermanos. Su padre, hijo de inmigrantes españoles radicados a la Patagonia, era oriundo de Comodoro Rivadavia, y su madre de Los Antiguos.

“Prácticamente soy rawsense. Empecé acá el nivel primario en la escuela N° 20”, contó a Rawson Visión Semanario en una extensa entrevista en vísperas del homenaje recibido en Playa Unión y que lo llena de orgullo.

En esa escuela tuvo el primer contacto con el baile nacional. “El profesor Gregorio Herón nos dictaba “danzas folklóricas” como una materia obligatoria y ‘de prepo’ nos hacían ir porque por entonces no me gustaba mucho. Hasta que aprendí a bailar el pericón, el gato, la chacarera”.

Aquella semilla germinó al terminar el ciclo primario. Los exalumnos del profesor Herón pasaron a formar parte de su primer grupo de danzas, que se llamó “Lucerito y El Pampa”, y con el que realizó numerosas presentaciones que llegaron fuera de la provincia del Chubut.

Con integrante del mismo grupo pero con el nuevo nombre de Ballet Estudiantil “Aoni Kenk”, Miguel llegó a Buenos Aires. “Andaba por los 17 años y nos presentamos en el Teatro General San Martín como parte de una muestra sobre la Provincia del Chubut. Allí tuve mi primer contacto con un ballet importante y profesional como el de Santiago Ayala “El Chúcaro”. Nos permitieron ver un ensayo de una obra sobre la muerte de Facundo Quiroga. Me pareció tan sensacional que quedé enamorado de estas actividades. Volví a Rawson con muchas ganas”.

Casi simultáneamente el ballet capitalino fue por primera vez al Festival Nacional de Pico Truncado (Santa Cruz). “Allí tuve los primeros contactos con una disciplina novedosa y  que abrió el camino para que luego empezara mi trabajo como malambista sureño”.

A Miguel le interesaba por entonces entrar en competencia con otros cultores similares. Esa apertura se dio en el Encuentro Sureño del Folklore en Trelew, donde empezó a participar y a cosechar los primeros lauros. Con el tiempo se produjo la desvinculación del grupo de Gregorio Herón y su integración al Ballet “Celeste y Blanco” que tenía Alfredo Vera, de Trelew, con mayores posibilidades de competencia.

Trayectoria

En 1979 viajó a la ciudad de General Pico (La Pampa) para rendir exámenes del profesorado de danzas folklóricas en una academia que dependía del Instituto de Arte Folklórico (IDAF) de Juan de los Santos Amores, un tradicional referente del arte nativo argentino.

Con el título obtenido se produjo la autorización a poner una delegación del IDAF. “Yo ya daba clases y tenía el grupo “Amancay” pero pude dar ya una enseñanza con una formación más completa con un plan de estudios. Los primeros profesores que egresaron fueron Delicia Contreras (mi esposa), Raúl Lorenzi, Estela Torneros y Mirta Beltrán y fueron examinados por Juan de los Santos Amores que vino a Rawson por primera vez”.

El Festival de Pico Truncado lo tuvo por entonces como un participante permanente. “Allí empezaron a estimular para que vaya al Festival Nacional del Malambo en Laborde (Córdoba) para competir por el campeonato nacional. Yo ni sabía que existía esa posibilidad. En 1980 viajé por primera vez. Yo llevé a un alumno, Oscarcito Ríos, que después ganó el campeonato en la categoría juvenil. Ese año entré en la final pero no gané. Lo hizo Santiago del Estero por tres años consecutivos”.

“Me preparé bien para la edición siguiente y regresé con una pequeña delegación con gente de Trelew y Rawson. Y ahí si, en aquel 1981, gané el XV Campeonato Nacional de Malambo”.

“Para mí fue un quiebre tremendo”, se emociona hoy Miguel Palomino al referirse a las responsabilidades que representó ese logro nacional. “El año siguiente, nuestra delegación fue más importante y obtuvimos, por primera vez, el cuadro histórico, el conjunto y pareja de danzas y Raúl Lorenzi alcanzó el subcampeonato nacional de malambo”.

A Cosquín

La sucesión de festivales fue incesante desde entonces, al igual que la obtención de distinciones. “Después nos separamos de la gente de Trelew y yo me quedé con el ballet de mi escuela “Cruz del Sur” con la que representamos a la ciudad de Rawson y a la Provincia del Chubut en distintas instancias”.

En 1983 se hizo la selección patagónica Pre-Cosquín en Pico Truncado. “Fueron delegaciones de toda la región y la ganamos nosotros, con el agregado de que me nombraron Delegado Patagónico. Así llegamos al escenario del Festival Nacional de Cosquín, donde ganamos en Conjunto de Danzas, en una racha ganadora con otros premios importantes. En esa época estaba Julio Márbiz y actuamos para la televisión nacional. El premio obtenido fue muy importante como consagrados ese año de Cosquín”.

(Rawson, 19 diciembre 2013),

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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