RAWSON Y SU ANIVERSARIO: “GRO” CASTELLI: LA MASCOTA ETERNA DE GERMINAL

A los tres años apareció en una fotografía histórica. En su primera juventud clasificó los recordados garbanzos que se Imagenexportaban desde el Chubut. Integró la policía territorial y trabajó en la Gobernación. Su nombre está ligado a la institución distintiva del deporte capitalino. Fue concurrente del mítico Bar Roselli. Le dedicaron un tango e hizo reír a todos con sus ocurrencias e imitaciones. Un personaje de la ciudad.

Nació el 3 de abril de 1924 en Rawson. Y tres años después quedó incorporado a una imagen que captó e inmortalizó para siempre aquellos años iniciales de un club nacido en la lejana capital del Territorio Nacional del Chubut.

El club, concebido entonces como “recreativo y deportivo”, respondió “a los colores blanco y verde a rayas verticales y pantalón negro” y se identificó como Club Atlético Germinal, según quedó establecido en el acta firmada el 3 de septiembre de 1922 por los socios fundadores, que se habían reunido en un local cedido por uno de ellos, Manuel Gabarrús.

Oscar Nicolás Castelli no había llegado por entonces al mundo pero sus primeros años, muy próximos a ese surgimiento, estuvieron directamente ligados a las actividades del nuevo club, por razones familiares y de amistad. Y en ese contexto llegó a la ya famosa fotografía que hoy atesora y donde aparece con los integrantes del equipo de fútbol de Germinal de sus primeras formaciones.

“Había dos clubes: Germinal y Sportiva. El segundo se fue diluyendo y quedó nada más que Germinal”, cuenta hoy mientras repasa viejas fotografías y recupera nombres y hechos de la década del ’20 en un pequeño pueblo que por entonces había recibido el novedoso servicio del tren que llegaba a Rawson y al casi desconocido balneario de Playa Unión que comenzaba a surgir.

A 91 años de aquella fundación germinalista de 1922 y durante un extenso diálogo con recuerdos y vivencias sobre el ayer capitalino, el “Gro” Castelli (apodo que quitó su última sílaba al original “Negro” de la infancia y con el que se lo conoce popularmente) memoró aquellos tiempos en que “me hicieron una camisetita verde y blanca, me pusieron un pantaloncito y me llevaron como mascota. En esa fotografía tenía tres años y me convertí en una de las primeras del club, porque dicen que hubo otra anterior”.

Entre jugadores

Y en esta parte de la charla y en medio de permanentes referencias sobre su estatura, se acuerda de su mamá Emma Corradi, y de dos allegados a la familia entre los impulsores de aquella decisión, Se trata de Lorenzo Roldán y Ángel “Chulo” Vescia. El primero: “un extraordinario y gran jugador, muy amigo de mi casa y de mi hermano ya fallecido”, y el otro: uno de los tres hijos de una hermana de su papá Castelli y miembro de una de las familias de la época ligada a las primeras actividades de panadería en Rawson. Su casa estaba ubicada sobre la actual avenida San Martín.

ImagenCasi todos con una infaltable gorra, tanto los jugadores como espectadores, en su mayoría chicos de la época, rodean al pequeño “Gro” en las primeras canchas capitalinas. Entre ellos se encuentran recordados integrantes del club como Delbó, Biaggio, Santoro, Bordón, Arregui, Colángelo y Humphreys, entre otros.

Con el paso de los años, aquel pequeño hizo el nivel primario y luego  vivió en Buenos Aires, donde hizo los primeros dos años del secundario, en el Colegio Nacional “Nicolás Avellaneda” de Palermo. “Volví y quise dar materias que me habían quedado en Trelew pero abandoné”.

En la garbancería

Muy rápidamente empezó entonces a trabajar en Rawson. “Al local que conocíamos como la garbancería de Ayllón y Gort, llegaba toda la producción  del Valle. Y allí empecé. Ganaba $ 1,50 por día”.

Al “Gro” lo pusieron “para marcar las bolsas” de la impresionante producción de garbanzos y arvejas de primera calidad” que se lograba al promediar la década del ’30 en el Valle del Chubut y que generaba exportaciones a Brasil y otros países. “Tenía buena caligrafía y entonces hacía bien el marcado. Se identificaba por número según el tamaño que determinaba la máquina clasificadora”.

En ese mismo lugar, que se conoce hoy como la vieja planta Flor de Lis de San Martín y Vacchina, funcionó el cine Barbara al que “Gro” supo concurrir en su niñez.

“Después del servicio militar, volví y entré en Policía. La Jefatura estaba en Fontana 50 y ocupaba la esquina que da al Monumento a San Martín. Empecé con Parhelio Goicochea, un amigo de toda la vida que ya había entrado antes, en la Sección Documentos. Y nuestro jefe era Carlos Alberto Tadeo. Después pasé a la Gobernación y allí me jubilé”

Imitador y ocurrente

Su nombre aparece destacado en “Mi viejo pueblo. Todo Rawson con sus viejas costumbres y extraños personajes”, el libro escrito por Luis Angel Terraza. En las biografías microscópicas de sus compañeros de correrías juveniles, se dice del “Gro”: “No se conocía a otro que poseyera como él, la facilidad extraordinaria de imitar perfectamente a los muchos personajes extraños que habitaron en nuestro Rawson.  Jamás se pasaban momentos de tristeza con Gro. Todas sus ocurrencias eran realmente risibles”.

Coca Tinnirello le dedicó especialmente una de sus letras aparecida en “El ChubuTango”, una de sus obras editada en 1997. La autora hizo un juego con su apodo y lo tituló “El Tangro”. Isabel María Roselli, su amiga de la infancia y de la vida, le puso música y quedó registrado como “tango canción – canyengue –  melacólico”.

La pieza, alguna vez estrenada por la cantante Alma Luz, está dedicada “en forma muy especial al querido Oscar Nicolás “Gro” Castelli” como símbolo de los personas que transitaron el Bar Roselli y como testimonio de homenaje a don Paulo Roselli y los restantes vecinos de Rawson

Imagen   El Gro Castelli sigue transitando las calles de la ciudad y sigue identificando a un club que este lunes 2 de septiembre  cumple el 91° aniversario. El mismo club que siguió luego como espectador: a Trelew y el resto del valle y también “a Puerto Madryn. Entonces nos preparábamos y hacíamos un asado a mitad de camino”, recuerda. Otros tiempos y otras historias del “Gro” de siempre, la mascota del Club Atlético Germinal.

Aquella imagen de 1927 lo marcó para siempre. Su vida siguió ligada al Club y “hasta llegué a integrar su equipo”, se ríe hoy. “Jugué en la cuarta y alcancé hasta la reserva. Eso sí – se apura a aclarar – nunca jugué un partido en primera. Seguramente debió haber sido por lo crudo que era”. Y el “Gro” sigue haciendo reír a sus interlocutores. El próximo 3 de abril cumplirá 90 años.

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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