JUANCITO CALFUPÁN

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Juancito fue mi primer amigo cuando llegué a Rawson. Los ’70 promediaban y el mundo nos llenaba de esperanzas en aquella Dirección de Prensa en la que manipulaba un equipo de comunicaciones BLU con códigos novedosos y voces a la distancia. Por aquellos días me invitó a su casa a compartir almuerzos con sus padres, me enseñó los recovecos de la vieja casona de Fontana 50 y me llevó a la costa, a conocerla en directo.

Juancito intentó enseñarme a pescar con caña y anzuelo. Nunca lo logró pero sí a compartir un vino en jarra frente al mar, a esperar las mareas para capturar con redes o, directamente con la mano, lo que las aguas turbulentas arrojaban con las subidas extraordinarias.

Otra noche de invierno, en una pequeña moto, ruidosa y humeante, nos lanzamos desde la playa, por el solitario y angosto  camino de entonces  a Rawson, para ver una película cómica que proyectaban en el Centro Español.

En un viejo Ford Prefect de la década del ’50 de color verde, reliquia del tiempo del paralelo que todavía daba vueltas por aquí,  sorpresivamente sin frenos, nos encontramos una tarde, de golpe, recorriendo la vereda del colegio de las monjas sobre la calle Belgrano durante una siesta solitaria, ante la sorpresa de los escasos conductores que pasaban por la calle, desde donde miraban azorados nuestro alocado trayecto, felizmente sin caminantes.

Cuando los militares llegaron con sus allanamientos domiciliarios a Playa Unión y me llevaron a Prefectura a dar explicaciones por unos papeles supuestamente sospechosos, no vaciló en ayudarme a enterrar algunos libros antes de que llegaran con sus bayonetas a detectar tierra removida, hábilmente disimulada por nuestro trabajo.

Juancito fue mi compañero de aquellos días intensos en que nos veníamos a trabajar en los viejos colectivos de la empresa Bahía. La vida nos fue luego alejando. Otros trabajos, otras preocupaciones, otras vivencias, no impidieron, sin embargo, el encuentro casual, los recuerdos y las risas por los momentos vividos, las comidas y el vino en jarra.

Juancito Calfupán se fue hoy para siempre. Y por eso este recuerdo con algunas fotografías de aquellos tiempos compartidos, junto a otras personas entrañables, algunas también fallecidas, en aquellos años con mi primer amigo de Rawson.

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Acerca de La Luciérnaga Curiosa

Personajes, paisajes y hechos que han dejado huellas en este tiempo que me ha tocado vivir.
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